La revolución permanente
Sammy Eppel
CREO QUE AHORA Y POR FIN todo está bastante claro, aun
para los que se sienten ideológicamente verdaderos revolucionarios,
Chávez quiere sangre. Pues cómo explicar que después de lograr el
poder absoluto a través de repetidos fraudes electorales y la
designación a dedo de los supuestamente independientes poderes
públicos y darse cuenta que su sistema político de movimiento
perpetuo no producía ningún resultado, el comandante presidente
decide declararse la guerra a sí mismo, creando enemigos imaginarios
de entre sus propios antiguos aliados y retando a la sociedad civil
o militar a levantarse en su contra para así poder justificar con la
fuerza de las armas el baño de sangre, real o relativo, que reclaman
las verdaderas revoluciones. Y digo real o relativo, porque está un
poco pasado de moda el fusilar o desaparecer adversarios, además las
lecciones de Argentina y Chile están aún latentes, pero sin embargo
Chávez y su gente se preparan para darle vigencia contemporánea a la
teoría del caos.
Chávez busca anarquizar a la sociedad para luego utilizar ese
mismo desorden como justificativo para poder implantar en nombre de
la revolución los controles sociales necesarios para mantener la
gobernabilidad, aunque eso implique reprimir los mecanismos de
protesta ciudadana. A los que ingenuamente piensan que Chávez
simplemente no ha sido capaz y que los actuales problemas son
simplemente producto de la impericia y corrupción de los nuevos
actores, siento decepcionarlos. Lo que hoy ocurre, es parte de un
plan muy bien elaborado, los que suponen que Chávez es un
improvisado, están equivocados. Se recuerdan el viaje a Cuba para
jugar beisbol que duró casi una semana, pues bien, durante esos días
Chávez aparecía por momentos, pero la mayoría del tiempo nadie lo
vio. ¿Dónde estaba el Presidente?
Mi teoría es que recibía el plan maestro de manos de
planificadores cubanos que durante seis meses estuvieron en
Venezuela haciendo un 'levantamiento' detallado de todo el país,
durante ese período y prácticamente a diario se sucedían las
llamadas de Miraflores a Cuba, especialmente en la madrugada.
¿Especulación mía? Es posible, pero Jesús Urdaneta todavía estaba en
la Disip. Y a propósito del tema, está en circulación el último
libro de William Izarra En busca de la revolución ,
creo que es de lectura obligada para los que buscan la verdad sobre
Chávez, el prólogo, con algunos pasajes verdaderamente
escalofriantes, es de José Sant Roz, una muestra; 'En
esencia no creo en el pueblo venezolano, ni creo que este pueblo sea
luchador ni solidario, ni dispuesto para sacrificio y encarar
grandes transformaciones humanas. Y no lo digo desde una poltrona,
desde un café o un escritorio: lo he vivido, lo he padecido durante
casi toda mi vida' . ¡Será!
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