Ingenio contra billete

Sammy Eppel
Cuando Francisco Arias Cárdenas toma la decisión de enfrentar a
Chávez, lo hace con la firme convicción de que su deber era nada más
y nada menos que la salvación de la patria de manos de quienes
desviaron un proyecto y lo entregaron en manos de Fidel Castro.
También se da cuenta que su decisión encontraría todo tipo de
dificultades, empezando por el hecho que había que organizar una
campaña en pocos días enfrentando un contrincante con maquinaria
(incluyendo cabilleros), insondable capacidad de financiamiento a
través de los fondos del erario público y con el respaldo total de
los supuestamente imparciales poderes del Estado, tales como los
ilegalmente constituidos Congresillo, Tribunal Supremo, CNE, y de
los también ilegales entes contralores. Ahora bien, ¿por qué Chávez
convoca unas elecciones si es el amo de todo? Muy fácil, el
comandante Presidente sabía que su mandato era legítimo, pero que su
gobierno ya anteriormente mencionado, nombrado a dedo para
satisfacer sus intereses personales y los de su mentor Fidel, no lo
era, es más, ilegitimidad tan manifiesta, no aguantaría la más
mínima auscultación de cualquier tribunal internacional y como su
popularidad se erosionaba a grandes pasos, ni siquiera se respetó la
Constitución en lo referente a los lapsos y se obliga al país a
sumirse en otra campaña electoral en medio de la más espantosa
crisis que jamás hayamos conocido. Por lo tanto las elecciones no no
son sólo para tratar de relegitimar a Chávez, sino para correr una
especie de manto sagrado sobre los desmanes de los usurpadores de
los poderes públicos. Algo así como borrón y cuenta nueva. O sea,
todo lo que robaron, despilfarraron, malversaron y desviaron, será
olvidado.
Por todo lo antes dicho es mi opinión que las elecciones en este
momento no eran necesarias, pero una vez convocadas, aun
ilegalmente, es la única manera de solicitar al país su opinión. Y
es por evitar la traición a la voluntad de todo un pueblo, que Arias
lanza su candidatura. Una vez en el ruedo, esta causa terror en las
filas chavistas y la mejor prueba es el episodio de Claudio Fermín,
debemos recordar que el lapso de postulaciones vencía un jueves a
las doce de la noche y que cuando Fermín comunicó el jueves en la
tarde que no tenía las firmas, el CNE conferenció con Miquilena y se
le dio un lapso de 24 horas adicionales.
Toda campaña necesita de dinero para su financiamiento, y la
consecución de los fondos ha sido algo verdaderamente difícil y no
como se rumorea, que Arias tiene todos los reales del mundo, nada
más incierto, me atrevería a decir que el 90% de los dineros fueron
pequeñas sumas de parte de ciudadanos comunes y corrientes
preocupados por el destino de la patria de Bolívar, que a pesar de
la tremenda crisis, de la cual prácticamente nadie escapa, tuvieron
a bien sacrificar algo de su menguado capital para lo que
consideraron una labor de patria, digo con propiedad que ninguna
empresa se quiso 'retratar' por miedo a las represalias del
gobierno. La consigna de la campaña de Arias ha sido ingenio contra
billete.
Conclusiones: se ha convocado una megaelección con
desconocimiento y violación de toda norma legal. A ello debemos
agregar los hechos públicos y notorios que ponen en evidencia el
ánimo gubernamental de obstruir o impedir la expresión libre de la
voluntad popular, al convocar elecciones mediante estatuto que
desconoce la reserva legal en materia de sufragio, no sólo viola la
Constitución aprobada, sino que viola la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, la cual establece que las leyes electorales son
las emanadas de los parlamentos electos democráticamente, conforme a
los procedimientos constitucionalmente establecidos.
Una última reflexión: en caso de perder las elecciones ¿qué harán
Medina, Bernal, Maduro y Otaiza con las armas repartidas a los
civiles y cuál será el rol de los 'asesores' cubanos 'sembrados' a
lo largo y ancho del país, prestos a manejar el dispositivo de
seguridad del Estado?

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